La Decisión de Amar

Una relación entra en una dimensión de calidad cuando los miembros de la pareja establecen un compromiso y se esfuerzan por mantenerlo pese a las dificultades. En este contexto, los aspectos que más cuentan en la estabilidad de una relación tienen más que ver con la comunicación y el tiempo dedicado al otro que con factores como la pasión y la fidelidad.

La pasión es lo primero que nace y lo que antes se apaga. La intimidad se despliega mas despacio, y el compromiso mas aún. El factor compromiso en una relación contiene dos decisiones: la primera, que implica querer amar a alguien en concreto, y la segunda, la de mantener el amor, según afirma Robert J. Sternberg, autor de la teoría triangular del amor
El compromiso se encuentra en los siguientes tipos de amor que describe:
a- Amor vacío (presencia de compromiso sin pasión ni intimidad)
b- Amor de compañeros (presencia de intimidad y compromiso, pero sin pasión)
c- Amor ilusorio (combina aspectos de pasión y compromiso, pero sin ninguna intimidad)
d- Amor consumado (cuando los tres componentes están presentes: pasión, intimidad y compromiso)
En un sentido mas amplio que en el ámbito de la pareja, la capacidad de comprometerse es una condición de ser adulto. Comprometerse significa estar ligado tanto emocionalmente como intelectualmente a un curso de acción o a otra persona o personas.

Hoy en día, muchos jóvenes de entre 30 a 35 años de edad, siguen viviendo en casa de sus padres, por lo menos aquí en España, esto indica que es la edad de emancipación mas alta de Europa.
Las razones hoy en día, desde un punto socioeconómico, son obvias: la vivienda carísima, y la precariedad laboral. Desde un punto de vista psicológico, y pasando por alto la duda dialéctica de qué viene primero, si el huevo o la gallina , los jóvenes españoles presentan una adolescencia resistente a la extinción, crecen sobreprotegidos y se definen a si mismos como consumistas y renuentes a sacrificarse y a esforzarse. Todo esto son calificativos que se han atribuido ellos mismos en encuestas sociológicas. En realidad, nuestro “baby boom” está lleno de “niños y niñas que no quieren crecer”, “peterpanes” que no quieren comprometerse con la vida, cuya filosofia podría resumirse en “lo quiero todo y ya”.
Este patrón de pensamiento es incompatible con el compromiso por definición, ya que en una relación comprometida, además de ser cuidado, hay que cuidar y, de paso, prescindir de las ideas de merecimiento innato como “merezco que me quieran, que me cuiden, que piensen en mi, y tengo derecho a ser feliz, como no”.Además hay que saber agradecer lo que hacen por uno, porque nadie está obligado a velar por nuestro bienestar.
Y es que para comprometerse, hace falta decidir, asumir ciertos riesgos, aceptar los costes de la decisión y hacer renuncias para lograr un objetivo. De ahí que se retrase cada vez mas, por ejemplo aquí en España, la edad de vivir en pareja comprometida y de tener el primer hijo. Uno de los cambios de actitud mas sobresaliente en las nuevas parejas parece ser el grado de ambivalencia ante una decisión a largo plazo. Las parejas se comprometen y se casan, pero se diría que siguen manteniendo un pié fuera del matrimonio. Existe la creencia de que si las cosas no marchan como se desea, siempre quedará la opción de deshacer el vinculo y proporcionarse una segunda o una tercera oportunidad o una serie de relaciones monogámicas sucesivas. En esta idea de compromiso “con reservas”
puede estar el origen de la fragilidad de las nuevas parejas.

Ya de entrada se inicia la empresa de vivir juntos con una creencia sobre el matrimonio que ahuyenta a cualquiera. Si nos propusieran que invirtiéramos en un negocio y al mismo tiempo nos dijeran que el 50% de los que invierten en él acaban perdiendo sus inversiones, y mucha gente a nuestro alrededor nos estuviera diciendo barbaridades de su experiencia en el mismo negocio, muy probablemente lo descartaríamos. Sin embargo, muchos insistimos en seguir probando suerte.
No hay que olvidar, para ser justos, que en cualquier iniciativa el deseo de que salga bien, la convicción de que lograremos nuestro objetivo y el mantener la idea a pesar de las dificultades conduce al éxito de aquello que se emprende. Y éstas son, precisamente las tres cosas que fallan en las relaciones de nuestros días: proponerse perseverar en el compromiso durante las dificultades (no abandonar fácilmente el barco), el deseo conjunto de que funcione (trabajar y negociar los conflictos) y la convicción de que lo podemos lograr (la fe en que la idea de pareja puede funcionar a pesar de nuestro escepticismo).

Los beneficios del compromiso
Las dudas y las vacilaciones respecto al compromiso una vez la pareja ha vivido su proceso hacia la intimidad sólo hacen daño a la relación. Los “compromisos provisionales” conducen a que las parejas dediquen parte de su energía a protegerse del dolor. Cada vez que se discute, la pareja percibe que la relación está en riesgo, ya que carece de un contexto seguro para resolver los conflictos. El mismo miedo influye en la manera de relacionarse haciendo que se silencien problemas y esto a su vez impide el desarrollo de la intimidad.
En cierta forma, el compromiso provisional o intermitente es como vivir en un piso de alquiler con contratos cortos. Nunca se invierte demasiado por si hay que cambiar de casa.
Las relaciones se consideran comprometidas cuando ya han dado el paso de la condicionalidad a una mayor incondicionalidad. El compromiso es la confirmación de la calidad de una relación, no necesariamente de su duración. Es una declaración de intenciones y deseos. En un compromiso se puede prometer estar junto a una persona físicamente, pero no se puede prometer estar con ella emocionalmente, ya que las condiciones cambian constantemente. En una toma de decisión, no se siempre se cuenta con los datos suficientes, de ahí la necesidad de una capacidad para asumir parte del riesgo. El compromiso implica el cese de la ambivalencia y la decisión de proyectar una vida al lado de alguien.

Las razones para formar pareja
La psicología evolutiva entiende la conducta social en términos de factores genéticos que evolucionan de acuerdo con principios de selección natural. En el emparejamiento, este enfoque explica que hombre y mujer se atraen por características que maximizan su éxito reproductivo. Según este enfoque, las mujeres, para emparejarse, están atentas a los recursos del hombre, y éste, a la apariencia de la mujer.
La teoría del apego apunta a las relaciones tempranas con los cuidadores como determinante de la calidad de las relaciones adultas. Los niños pueden presentar tres tipos de apego con sus cuidadores en la infancia: seguro, evasivo, y ansioso/ambivalente. Existe evidencia de que las personas que se apegaron de modo seguro en la infancia tienen relaciones más íntimas y satisfactorias.
Las teorías de intercambio social aplicadas a las relaciones a largo plazo utilizan términos como costes, beneficios, nivel de comparación e inversiones. Entre ellas están la teoría de la equidad y el modelo de inversión en el compromiso. No hay que olvidar que el compromiso es la parte más racional de la relación. Estos teóricos están estudiando de forma científica las variables internas y externas que sustentan al amor a largo plazo y mantienen unida a una pareja unida al cabo de unos años. Quizá no habría que hablar siempre de amor, ya que también existen relaciones comprometidas sin amor, tal como dice Sternberg.
La investigadora Caryl Rusbult, profesora de la Universidad de Carolina del Norte en Chapell Hill (Estados Unidos), elaboró un complejo sistema llamado modelo de inversión en el compromiso.
Para ella, el compromiso en una relación está influido por tres módulos: la satisfacción, la calidad de las alternativas y la inversión en la relación. Con el tiempo, las recompensas de una relación suelen aumentar, y los costes se suelen soportar mejor, lo cual conduce a mayores niveles de satisfacción y esto a su vez contribuye a un mayor compromiso.
La satisfacción depende de:
• Que los costes y las recompensas sean equitativos.
• La existencia de alternativas viables (otras relaciones, familia, soledad).
• El monto de la inversión perdida en el caso de abandonar la relación.
La inversión puede ser material (el piso), temporal (el tiempo pasado juntos) o emocional (el bienestar de los hijos). Las inversiones pasadas pueden llegar a hacer que una persona se quede en una relación destructiva solamente porque ya ha invertido mucho en ella. Parte del trabajo mas reciente de esta investigadora se ha hecho con mujeres maltratadas y su resistencia a dejar las relaciones destructivas.
La profesora Rusbult afirma que estos factores van cambiando con el tiempo, haciendo variar la fuerza del compromiso. Estas variables predicen cuán estable será la relación. Por ejemplo: una mujer que siente que los costes exceden sus recompensas tendría un bajo nivel de satisfacción. Si además piensa que ha invertido poco, y una persona muy atractiva le expresa su interés, ella sentirá un bajo nivel de compromiso. Esto conlleva baja estabilidad y alta probabilidad de que deje a su compañero. Añade Rusbult que las parejas jóvenes tienden a abandonar relaciones que, según la opinión de personas de mas edad, son satisfactorias, debido a que los jóvenes han invertido menos en una vida en común y también porque vislumbran mas alternativas. No sirve de mucho forzar a una persona a comprometerse en la relación, continúa Rusbult, lo que hay que es mas acertado es centrarse en los tres elementos que fortalecen el compromiso.

Pragmatismo también al principio
Las conclusiones de los estudios que presenta Robert J. Sternberg en “La experiencia del amor” indican que una de las razones por las que las relaciones van mal consiste en que lo que es importante al principio difiere de lo que lo es mas adelante. Por ejemplo, los temas familiares/religiosos y los económicos/laborares adquieren más importancia a medida que la relación va evolucionando. Las cuestiones pragmáticas son cada vez mas relevantes cuando la pareja tiene que adaptarse a la realidad de estar juntos y convivir cada día. Es decir, sería preferible que las parejas abordaran las cuestiones pragmáticas también al principio de la relación.
Para finalizar, Sternberg destaca dos atributos que predicen con mas fiabilidad el éxito de la pareja: encontrar tiempo para estar con el compañero, y tener voluntad de cambio para adaptarse mejor a él. Las puntuaciones elevadas en estos factores predecían con gran exactitud el grado de satisfacción en las relaciones a largo plazo. Por otro lado, el hecho de encontrar tiempo es un claro indicativo de la marcha de otros factores. El tiempo en sí mismo tal vez no sea lo más importante, sino lo que representa querer pasar el tiempo con el otro.
Texto: Isabel S. Larraburu
Seccion Psicología, revista Magazine, agosto 2006.

 

En un orden de importancia decreciente, se identifican diez aspectos de la relación significativos a largo plazo.

1- COMUNICACIÓN Y APOYO

.Capacidad de comunicarse

.Capacidad de escuchar atentamente

.Capacidad de sentir simpatía

.Apoyo

2-COMPRENSION/VALORACIÓN

.Comprensión de deseos y necesidades

.Valoración

.Respeto

.Conocimiento

3-TOLERANCIA/ACEPTACIÓN

Tolerancia de defectos

.Aceptación del compañero como persona

4-FLEXIBILIDAD/VARIABILIDAD

.Disposición de otorgar libertad

.Disposición a cambiar

5-VALORES/CAPACIDADES

.Compartir valores

.Congeniar con los amigos del compañero

.Concordar con el nivel intelectual del compañero

.Sentir orgullo por los logros del compañero

 6-FAMILIA/RELIGIÓN

.Relación con los padres

.Relación con los padres del compañero

.Concordancia con las creencias religiosas

7-FINANZAS/OCUPACIONES

.Satisfacción de expectativas económicas

.Disposición de realizar tareas domésticas

8-ATRACCIÓN FÍSICA/ROMANCE

.Atractivo físico

.Capacidad de hacer el amor

.Expresión del afecto

.Amor romantico

9-CARIÑO/AMISTAD

.Pasar buenos momentos juntos

.Compartir intereses

.Ser interesante para el otro

.Sentir cariño por el

10-FIDELIDAD

.Fidelidad exclusiva para el otro.

Robert J. Sternberg (La Experiencia del amor,
Paidós)

 

Acerca de Mainds

Mainds® es un pseudónimo y la firma personal de una actividad en rotulación a pincel (sign painting), dibujo publicitario y diseño gráfico que desarrollé durante mas de 10 años. Desde el 2006 escribo sobre temas que me inquietan y me interesan.
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