Mi oficio de Rotulista a mano

 

Durante más de 10 años me dediqué con pasión al viejo oficio del letrista/rotulista a

pincel.Viejo o antiguo oficio, porque para la época en que empecé a pintar letras y diseños hechos por mí, los casi años 90, ya se empezaba a usar el ordenador para crear rótulos en vinilo adhesivo, pero esto tardó mucho en consolidarse por los altos costos para el cliente y porque estaban acostumbrados, al menos allí, a usar la pared.

Nací en una pequeña ciudad de no más de 45.000 hab. al pié de la pre-cordillera de Los Andes, en la provincia de Mendoza, Argentina. La mayoría de su población estaba conformada por inmigrantes e hijos de nacionalidad española e italiana mayoritariamente, y digo estaba, porque después, en la década de los 80 aproximadamente en adelante, la inmigración boliviana y chilena llegó en masa buscando un porvenir, copando los trabajos de campo y otros, que como aquí en España en épocas de bonanza, los argentinitos no queríamos hacer. Entonces la actividad económica es casi exclusivamente agrícola, y no cuesta mucho imaginar que entender el concepto del diseño sea un poco complicado allí.

Nacer en un pueblo pequeño con un techo cultural bajo, implica para un diseñador, enfrentarse a la incomprensión de sus ideas. Bocetaba, diseñaba y pintaba letras a mano, y ofrecía a pesar de todo, vida y color en esos carteles/rótulos, que con mucho esfuerzo me costó aprender, solo, ya que no tuve maestros en el tema, hasta pasados unos años que conocí a algún que otro viejo maestro en el tema.
El ginebrilla Dominguez, le decían así porque se chupaba media botella de ginebra para inspirarse o aguantar el tirón, luego también conocí a Benavidez, un “letrista” de ofertas de supermercado, muy bueno en lo suyo. Pero éstos tampoco me ayudaron mucho, sólo me dieron algunas pautas, poco más.

Me decanté por este oficio, porque, ya desde pequeño dibujaba sin parar, me llamaba poderosamente la atención los diseños de los anuncios en revistas, los anuncios de tv, y los diseños de las revistas de música, las portadas de los cd’s, o sea, el diseño gráfico en general. Es más, hasta redactaba mi propia revista, reciclando papel continuo de los que
desechaban de las impresoras de punto de los bancos.
En mi pueblito, tardó en llegar la era digital, de hecho, la papelería impresa aún la hacía una imprenta antigua de ‘tipos’ de plomo. Me decanté por el rótulo a mano, por varias razones.
Primero, porque necesita trabajar y cambiar de curros, ya que hasta ese momento, trabajaba para otros, en cualquier cosa, en las cosechas, construcción, etc. Segundo, porque los tipos que hacían carteles a mano, eran francamente malos, tan malos que usaban montones de reglas de todos los tamaños, no salían de los colores rojo y negro y de las letras cuadradas. Exactamente eso, sólo letras cuadradas.Y tercero porque necesitaba sacar adelante ese sentir que tenia, y me tenía atrapado, y el rótulo era lo más a mano que tenía para plasmar el diseño.
Introduje el logo, los fondos, las ilustraciones, la tipografía ilustrada o diseñada exclusivamente para el cliente. Con el tiempo me convertí en un experto en conceptualizar ideas, en entender exactamente que quería el cliente y ofrecérselo en colorida predisposición y tratando de que en mi pueblo, hubiera un buen diseño gráfico.
Pena que los hijos de papá, que nunca faltan, me cagaron el poco negocio que hacía (apenas me alcanzaba para comer, no me valoraban ni yo tampoco), montándose grandes estructuras para ofrecer cualquier cosa, menos diseño. Así cualquiera. Yo no tuve un papá que me montara un tinglado super espectacular. Con lo cual, difícil era competir. Hoy por hoy, logré hacer cursos sobre software de edición y también me saqué el título de técnico en sistemas informáticos y otro de diseño web y multimedia, por reciclarme creyendo que el rótulo a mano había muerto. Pero una cosa es ser “operador de software”, otra muy distinta es ser diseñador de alma. Para que se me entienda: puedes saber usar un photoshop, pero saber qué hacer con ello, es muy distinto. Y tener buen gusto, obvio.
En fin, añoro esos años, pero aún así, nunca me consideré bien pagado, ni bien reconocido ni valorado, aunque se decía, que como yo, ninguno, que era el mejor y el más rápido, pero con eso no se come. Si al menos me recordaran, como un artista del pincel, ya me sentiría satisfecho, pero es mucho pedir para Tupungato.

Ver el otro post posterior “Yo era Pintor de Letras, y con orgullo”.

Vendimia

Uno de los frecuentes trabajos que realizaba, fondos de escenarios de la fiesta de la Vendimia, para el Ayuntamiento o Municipalidad. La foto corresponde a un año antes del corralito (en Arg.), por eso la austeridad que se aprecia.

   
————————————————————————-

Ver el otro post posterior “Yo era Pintor de Letras, y con orgullo”.

————————————————————————–

Anuncios

Acerca de Mainds

Mainds® es un pseudónimo y la firma personal de una actividad en rotulación a pincel (sign painting), dibujo publicitario y diseño gráfico que desarrollé durante mas de 10 años. Desde el 2006 escribo sobre temas que me inquietan y me interesan.
Esta entrada fue publicada en COSAS DEL ALMA, PARA QUE SEPAS, Signs Painting. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s