¡Indignaos!

Acabo de leer el libro de Hessel “Indignaos” (30 páginas, 5 euros.) Es el libro que está sirviendo de base para el movimiento de protesta denominado 15M y que está poniendo nerviosa a la clase política y a las altas esferas de poder, sobre todo las económicas. No podemos olvidar que son los especuladores financieros, con la complicidad de los gobiernos, los que han originado la crisis que nos están haciendo pagar a los trabajadores: “Més retallades als serveis pùblics i menys impostos als rics i poderosos”.

Hessel entre otras muchas cosas dice que la protesta de unos pocos “es la levadura que hará levantar las masas” y es evidente que a los acomodados y corruptos eso les molesta. Hessel es una persona de noventa y tres años que luchó en la resistencia francesa y que formó parte de la comisión que redactó la Declaración de los Derechos Humanos en 1948. Ahora en las prostimerías de su vida hace un llamamiento a la juventud para que “se rebele y se indigne por la situación actual”.

Es un grito para que no permitan que lo que los trabajadores hemos conseguido en los últimos cincuenta años del siglo XX (Seguridad Social, Enseñanza, Estado del Bienestar…) nos lo arrebaten. No sólo han de evitar perderlo, no sólo han de luchar para conservarlo, sino que también han de trabajar para mejorarlo. No defender nuestros derechos es renunciar a nuestra dignidad como personas.

Hessel reconoce que las razones para indignarse pueden parecer hoy menos nítidas o el mundo demasiado complejo. ¿Quién manda? ¿Quién decide?. No siempre es fácil descubrir dónde está realmente el poder disfrazado de entramado financiero.

Hoy algunos dirigentes políticos que se dicen de izquierdas (los de la derecha siempre lo han tenido claro) son los que intentan convencernos de que sus “retallades” (las de Zapatro, las de A. Mas) servirán para mejorar nuestras condiciones de vida y se olvidan de los especuladores, de los defraudadores, de los corruptos. ¡Qué desfachatez! ¡Qué insulto a nuestra inteligencia!

¿Los trabajadores tenemos que pagar los excesos y los abusos de los poderosos?

Por eso una persona de 93 años, trabajadora y honesta, nos hace un grito para que nos indignemos y digamos BASTA. Se dirige a los jóvenes para que busquen motivos para la indignación, que no faltan, porque de la indignación nace la voluntad de compromiso para cambiar la realidad.

Los banqueros, culpables indiscutibles de la crisis, han salvado ya el bache sin grandes
pérdidas gracias a las ayudas millonarias de los gobiernos, que, no olvidemos, gestionan
nuestro dinero. Mientras que sus victimas no han recuperado el trabajo ni su nivel de ingresos, todo lo contrario, el paro cada día es mayor y son muchas las familias que no tiene ningún tipo de ingreso en sus casas. Los bancos y las grandes empresas sólo se preocupan
de repartir dividendos a sus socios y de subir el sueldo a sus dirigentes, pero no del interés
general. Ni siquiera los gobiernos han tomado las medidas para que no vuelva a suceder
lo que ha sucedido. A unos y a otros ya les va bien que la crisis la paguemos los trabajadores. Indignaos, les dice Hessel a los jóvenes, porque la dictadura de los mercados convierte en títeres a los políticos y nos hipoteca el futuro.

Los financieros apenas han soportado las consecuencias de sus actos. Es decir, el dinero
y sus dueños tienen más poder que los gobiernos. Hessel nos dice que “el poder del dinero
nunca había sido tan grande, insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos
hasta las más altas esferas del estado”.

¡Indignaos! , sin violencia pero con convicción. Luchemos por una democracia real, por una
sociedad más justa y equitativa. Por unos servicios públicos de calidad y al alcance de
todos. Que pague más quien más tiene. Y los corruptos y los especuladores a la cárcel.

Hessel nos incita a la insurrección pacífica evocando figuras como Mandela, Martín Luther
King o Gandhi y miles y miles de personas honradas que con su trabajo y esfuerzo hacen
avanzar esta sociedad en busca de un mundo mejor que, no olvidemos, no sólo es posible
sino más necesario cada día que pasa.
Como cantara Raimon contra la dictadura: Digamos NO. Neguémonos a aceptar esta injusta
situación. Actuemos. Para empezar ¡INDIGNÉMONOS!

(Guillermo Gomila / Economista en revista TOT BADALONA, sección Lectors)

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A continuación, transcribo el prólogo del libro de Stéphane Hessel “¡Indignaos!”, escrito por Jose Luis Sampedro.

Hessel, indignaos

PRÓLOGO a

¡INDIGNAOS!

de Stéphane Hessel

por José Luis Sampedro

Yo también nací en 1917. Yo también estoy indignado. También viví una guerra. También soporté una dictadura. Al igual que a Stéphane Hessel, me escandaliza e indigna la situación de Palestina y la bárbara invasión de Irak. Podría aportar más detalles, pero la edad y la época bastan para mostrar que nuestras vivencias han sucedido en el mismo mundo. Hablamos en la misma onda. Comparto sus ideas y me hace feliz poder presentar en España el llamamiento de este brillante héroe de la Resistencia francesa, posteriormente diplomático en activo en muchas misiones de interés, siempre a favor de la paz y la justicia.
¡INDIGNAOS! Un grito, un toque de clarín que interrumpe el tráfico callejero y obliga a levantar la vista a los reunidos en la plaza. Como la sirena que anunciaba la cercanía de aquellos bombarderos: una alerta para no bajar la guardia.
Al principio sorprende. ¿Qué pasa? ¿De qué nos alertan? El mundo gira como cada día. Vivimos en democracia, en el estado de bienestar de nuestra maravillosa civilización occidental. Aquí no hay guerra, no hay ocupación. Esto es Europa, cuna de culturas. Sí, ése es el escenario y su decorado. Pero ¿de verdad estamos en una democracia? ¿De verdad bajo ese nombre gobiernan los pueblos de muchos países? ¿O hace tiempo que se ha evolucionado de otro modo?
Actualmente en Europa y fuera de ella, los financieros, culpables indiscutibles de la crisis, han salvado ya el bache y prosiguen su vida como siempre sin grandes pérdidas. En cambio, sus víctimas no han recuperado el trabajo ni su nivel de ingresos. El autor de este libro recuerda cómo los primeros programas económicos de Francia después de la segunda guerra mundial incluían la nacionalización de la banca, aunque después, en épocas de bonanza, se fue rectificando. En cambio ahora, la culpabilidad del sector financiero en esta gran crisis no sólo no ha conducido a ello; ni siquiera se ha planteado la supresión de mecanismos y operaciones de alto riesgo. No se eliminan los paraísos fiscales ni se acometen reformas importantes del sistema. Los financieros apenas han soportado las consecuencias de sus desafueros. Es decir, el dinero y sus dueños tienen más poder que los gobiernos. Como dice Hessel, “el poder del dinero nunca había sido tan grande, insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos hasta las más altas esferas del Estado. Los bancos, privatizados, se preocupan en primer lugar de sus dividendos, y de los altísimos sueldos de sus dirigentes, pero no del interés general”
¡INDIGNAOS!, les dice Hessel a los jóvenes, porque de la indignación nace la voluntad de compromiso con la historia. De la indignación nació la Resistencia contra el nazismo y de la indignación tiene que salir hoy la resistencia contra la dictadura de los mercados. Debemos resistirnos a que la carrera por el dinero domine nuestras vidas.

Hessel reconoce que para un joven de su época indignarse y resistirse fue más claro, aunque no más fácil, porque la invasión del país por tropas fascistas es más evidente que la dictadura del entramado financiero internacional. El nazismo fue vencido por la indignación de muchos, pero el peligro totalitario en sus múltiples variantes no ha desaparecido. Ni en aspectos tan burdos como los campos de concentración (Guantánamo, Abu Gharaib), muros, vallas, ataques preventivos y “lucha contra el terrorismo” en lugares geoestratégicos, ni en otros mucho más sofisticados y tecnificados como la mal llamada globalización financiera.
¡INDIGNAOS!, repite Hessel a los jóvenes. Les recuerda los logros de la segunda mitad del siglo XX en el terreno de los derechos humanos, la implantación de la Seguridad Social, los avances del estado de bienestar, al tiempo que les señala los actuales retrocesos. Los brutales atentados del 11-S en Nueva York y las desastrosas acciones emprendidas por Estados Unidos como respuesta a los mismos, están marcando el camino inverso. Un camino que en la primera década de este siglo XXI se está recorriendo a una velocidad alarmante. De ahí la alerta de Hessel a los jóvenes. Con su grito les está diciendo: “Chicos, cuidado, hemos luchado por conseguir lo que tenéis, ahora os toca a vosotros defenderlo, mantenerlo y mejorarlo; no permitáis que os lo arrebaten”.
¡INDIGNAOS! Luchad, para salvar los logros democráticos basados en valores éticos, de justicia y libertad prometidos tras la dolorosa lección de la segunda guerra mundial. Para distinguir entre opinión pública y opinión mediática, para no sucumbir al engaño propagandístico. “Los medios de comunicación están en manos de la gente pudiente”, señala Hessel. Y yo añado: ¿quién es la gente pudiente? Los que se han apoderado de lo que es de todos. Y como es de todos, es nuestro derecho y nuestro deber recuperarlo al servicio de nuestra libertad.
No siempre es fácil saber quién manda en realidad, ni cómo defendernos del atropello. Ahora no se trata de empuñar las armas contra el invasor ni de hacer descarrilar un tren. El terrorismo no es la vía adecuada contra el totalitarismo actual, más sofisticado que el de los bombarderos nazis. Hoy se trata de no sucumbir bajo el huracán destructor del “siempre más”, del consumismo voraz y de la distracción mediática mientras nos aplican los recortes.
¡INDIGNAOS!, sin violencia. Hessel nos incita a la insurrección pacífica evocando figuras como Mandela o Martin Luther Kingo. Yo añadiría el ejemplo de Gandhi, asesinado precisamente en 1948, año de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de cuya redacción fue partícipe el propio Hessel. Como cantara Raimon contra la dictadura: Digamos NO. Negaos. Actuad. Para empezar, ¡INDIGNAOS!

Acerca de Mainds

Mainds® es un pseudónimo y la firma personal de una actividad en rotulación a pincel (sign painting), dibujo publicitario y diseño gráfico que desarrollé durante mas de 10 años. Desde el 2006 escribo sobre temas que me inquietan y me interesan.
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